viernes, 27 de julio de 2012

Viernes de fines de Julio en París...

Entre un viaje y otro a los destinos de vacaciones, vuelvo a París para des-hacer y hacer de vuelta las valijas... Es muy excitante circular en la ciudad semi-vacía, solamente con los turistas como compañeros. El calor es muy fuerte, hay poco tráfico y me siento una turista más en una de mis ciudades preferidas.
¿Y qué mejor momento para ir a encerrarse en una sala de cine de los Champs-Elysées para ver una de la películas más esperadas (por mí, seguro) del año?
Así fue. Mientras había una tormenta de lluvia afuera, me dejé llevar por la fantasía y las tinieblas de "The Dark Knight Rises," última obra de la trilogía Batman, bajo la excelente dirección de Christopher Nolan, un verdadero grande. Como no me gusta Spiderman, amo Batman. Y más aún, a Christian Bale, el actor que encarna maravillosamente a Bruce Wayne.
El film es largo: 2 horas y 40 minutos. Mi máximo. Pero no vi pasar el tiempo. Tantas imágenes, tanta lucha entre el Mal y el Bien, tantos actores de primera, tanta acción!!!
Divina Anne Hathaway como Catwoman, divino Joseph Gordon Levitt, Gary Oldman, Michael Caine, Tom Hardy (el malo, pero malo de la película, Bane)...
Lástima que para siempre este film nos traerá a la memoria la masacre de Aurora...
Para terminar un día de imágenes, ¿qué mejor que ver por TV (HD, por supuesto) la apertura de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres? Un lujo la puesta en escena de Danny Boyle, gran director de cine, que descubrí hace años con "Trainspotting," uno de mis films cult.
Me gustó esa historia de Inglaterra, ritmeada por una bellísima música, como si fuera un musical del West End de Londres. Me gustó Daniel Craig, impecable James Bond, escoltando la Reina (la verdadera Queen!!!), Mary Poppins, la música pop y el desfile de todos los atletas...
Después de tantas imágenes, lograré dormir?

viernes, 20 de julio de 2012

10 secretos para mantenerse joven y vital...

1. Estar enamorado.
La primera virtud anti-age del amor es la de acelerar los latidos del corazón, mucho más que el jogging o el tenis… Y si corazón late nos arrima y mantiene sobre la buena vertiente de la vida...
Recuerdo a un célebre poeta francés, André Breton, que decía que "el amor es cuando encontramos a alguien que nos da noticias de nosotros." Me llevó mucho tiempo entender esa frase. Hoy sé lo que significa: el amor, sea que pase por los sentimientos o por el cuerpo, es un modo de conocerse, de experimentarse, de medir nuestra capacidad de entregarnos a la alegría…  Cuando se sabe todo eso, cuando se lo practica, se mantiene siempre el tiempo a distancia.

2. Dormir.
Hay que proponerse como meta tratar de dormir 8 horas. Es el tiempo necesario para descansar lo suficiente como para recuperarnos de los esfuerzos de la jornada, evitar el estrés y fortalecer el sistema inmunológico. Dormir bien nos hace vernos más bellas, con la piel descansada y los ojos sin ojeras ni bolsas. Cuando el cuerpo no se relaja lo suficiente presenta una tendencia a acumular grasas y es más difícil quemarlas. Cenar frugalmente ayuda a conciliar el sueño con mayor facilidad Una buena noche de sueño, empezada temprano (antes de las doce de la noche), ayuda a mantener el peso, o incluso a perderlo, ya que cuando dormimos poco producimos mayor cantidad de hormona ghrelina, que aumenta el apetito.
Cada vez más estudios e investigaciones científicas vinculan los problemas de sueño con diversos trastornos mentales. Las disrupciones durante el dormir provocan un aumento en los niveles de hormonas vinculadas al estrés y eso nos genera ansiedad durante el día y conflictos para procesar y reaccionar ante estímulos emocionales. Si estamos de mal humor, o ansiosas, comemos de más, tratamos mal a los que nos rodean y estamos lejos de vernos y sentirnos bien.
Yo soy medio Cenicienta, trato de volver siempre temprano a casa y acostarme antes de la una de la mañana, porque disfruto de levantarme temprano. Así que, si puedo dormir más de ocho horas, mejor…

3. Hacer Ejercicio.
Lo único que puede revertir el paso del tiempo es el trabajo físico, el moverse, el sudar, el conocer nuestros músculos y tomarles confianza, sacando toda su fuerza hacia afuera. El entrenamiento es uno de los motores esenciales para sentirnos bien con nosotras mismas.
Una de las peores actitudes es el sedentarismo y es también una de las más insalubres. Una mujer o un hombre que no se mueve está condenado a envejecer rápidamente. Y eso si no tenemos en cuenta las consecuencias más graves para la salud, como la hipertensión arterial y el sobrepeso, entre otros.
El trabajo físico es, antes que nada, una medida importantísima de prevención para cuidar nuestra salud y nuestra belleza. Por eso es fundamental encontrar el tiempo para realizarlo a pesar de las exigencias cotidianas. Treinta minutos bastan para mantener el peso. Con más de veinte, se empieza a quemar calorías.
Todo vale: desde subir las escaleras de casa y de la oficina hasta participar de una maratón. Alternar las rutinas del gimnasio para fortalecer los músculos del tren superior (brazos, hombros, espalda) con los del tren inferior (cola, aductores, gemelos, cuádriceps). Usar las máquinas y también resistencias, como los elásticos. O praticar Pilates, que también es excelente.
El ejercicio, además, levanta la autoestima, quema calorías, nos prepara para afrontar el resto de las actividades del día y nos hace segregar serotonina, la “hormona del buen humor“, que es muy importante para el funcionamiento del cerebro, sobre todo como regulador de los estados de ánimo. O sea, nos hace estar y sentirnos bien, y eso se refleja en nuestro semblante y es visible a los demás.
Y no hay ejercicio para el cuerpo que dé un aire más agraciado y armonioso a una mujer que el yoga. He comprobado que es la mejor manera de tomar conciencia de nuestras posturas y de la conexión íntima que existe entre nuestro cerebro y las diferentes partes del cuerpo. Pero además nos ayuda a alinear nuestros músculos, a estilizarnos y a caminar mejor, haciendo que los metatarsos de nuestros pies se contacten con el suelo correctamente para sostener sobre ellos todo nuestro esqueleto y dar así una base sólida a nuestra cuerpo.

4. Ser Curioso.
Querer saber, buscar los secretos del mundo y de los seres humanos, tratar de desentrañar el misterio del viento, de las mareas, de las estrellas, del teléfono de la materia, de la sociedad, es una maravillosa escuela de juventud… He observado que los individuos sin este “vicio,” tiene la tendencia a instalarse en un lugar de indiferencia hacia el mundo… Esto para mí es el primer síntoma de la edad…
Así que no lo duden: hagan mil preguntas a sus vecinos de mesa, a los que cruzan por azar, pregunten a los eruditos y a los artistas sobre los bellos misterios de sus oficios…
Y se darán cuenta de que su mente permanecerá eternamente renovada, alegre y con más valor.
Pero atención: nunca confundir la curiosidad con la indiscreción…

5. Hacer funcionar la cabeza y el cuerpo al mismo ritmo…
Los antiguos sabios lo comprendieron mucho antes que nosotros: de nada sirve tener un cuerpo juvenil en un espíritu envejecido, y es éste el sentido del famoso “mens sana in corpore sano.” No olvidemos nunca que unos músculos firmes o una silueta esculpida son poca cosa si no contienen un pensamiento despierto, vivo, rápido.
Esta es la razón por la cual creo que cada clase de gimnasia es incompleta si no termina con la lectura de una gran novela.
Empezar con unos ejercicios localizados de abdominales antes de hacerse un “masaje” del espíritu con Proust o Fitzgerald. Hacerle la guerra a las arrugas y a la piel de naranja, pero con la condición de luchar contra la celulitis intelectual, que trae efectos mucho más devastadores que algunos kilos de más…

6. Aprender todos los días algo… Aunque sea algo inútil.
Cualquier cosa: versos de Racine, una página de Proust, los nombres de las provincias chinas, palabras en griego antiguo o tiro al arco… Lo que sea, pero aprender, sí, aprender algo todos los días.
Un amigo neuro-biólogo me reveló que nuestro cerebro es como un músculo cuyas fibras son las neuronas. Y esas células encantadoras necesitan estar ocupadas, estar sacudidas e incorporar grandes cantidades de cosas nuevas.
Desde hace años practico con alegría esta “gimnasia” y mi cabeza a veces hierve como un volcán en erupción… Me siento feliz como si saliera de un instituto de belleza donde se ocuparon de mi cara. Quisiera volver a estudiar alemán…y, por que no, también japonés.

7. Saber ver las diferencias…
Hay dos tipos de individuos: los que, delante de un nuevo paisaje, dicen “Mirá, este paisaje me recuerda a esto o aquello,” y los que, frente al mismo panorama, prefieren pensar: ”Qué extraño… aquí los árboles son más verdes, las flores huelen menos o los habitantes son más pintorescos que los del paisaje en el cual éste me hace pensar…”
De un lado, adoramos la repetición. Del otro, aspiramos a la diversidad… Y el don de percibir las diferencias es una cualidad indispensable para conservar la juventud. Hay que mantener el espíritu perpetuamente maravillado. Nunca ceder a la tentación de lo idéntico, lo cual lleva al aburrimiento y al estancamiento.

8. Escapar de los excesos.
Hay hábitos que son perjudiciales.
Nada envejece y arruga la piel, deteriora y arruina los dientes, quiebra y seca el pelo, y ni hablar de los daños internos, como el cigarrillo. Nada. La nicotina lo hace altamente adictivo y el alquitrán sumamente cancerígeno y si bien todos somos conscientes de ello, cada vez veo más mujeres fumar. Por eso, insisto, es preciso dejar de una vez esa adicción que todo lo quita y poco da. Hay muchos tratamientos en la actualidad y nunca es tarde para lograrlo.
Otro terrible hábito a desterrar es el alcohol. ¡Qué feo es ver una mujer que bebe demasiado! ¡Cómo sus rasgos, su semblante, su belleza toda se van a ir perdiendo en un abuso desmesurado de los tragos!
En cuanto a la dieta, es preciso ser ordenados y disciplinados a la hora de comer. Reducir el consumo de grasas saturadas y frituras, que provocan la acumulación de toxinas en el hígado, órgano que elimina los gérmenes y las bacterias en sangre. Elegir alimentos ricos en antioxidantes, vitamina C y minerales, como por ejemplo, el tomate, el kiwi, el limón, la papaya o la palta, que es un verdadero “limpiador“ del organismo. Y tomar mucho agua, natural, a temperatura ambiente, o bien caliente, como té verde o té de jengibre.
Hay que tener en cuenta la dieta, la alimentación y el estilo de vida, pues nuestra salud no puede ser separada de lo que comemos, lo que hacemos y lo que pensamos.

9. Viajar.
Nada es mas útil y regenerador que el movimiento. Y podríamos verificarlo, al contrario, dándonos cuenta de que la inmovilidad permanece muy cerca de la muerte.
Por eso, la maravillosa escuela del viaje, de lo lejano, del cambio radical de costumbres y de marcas. Hagan y deshagan sin cesar las valijas, prueben la falta de comfort provisorio de los transportes, el encanto desconcertante de los nuevos paisajes, de las caras desconocidas. Y el cuerpo almacenará estas sensaciones como píldoras de juventud.
Los viajes forman la juventud, dice el proverbio, y yo diría que también la mantienen, rompiendo la rutina de todos los días, obligando al espíritu a ajustarse a nuevos climas.
Hoy en día, Dorian Gray se encuentra más fácilmente en los aviones o en los trenes, que en la comodidad mortífera de los salones…

10.  Combatir todas las “pasiones tristes.”
Un médico amigo me dijo una vez que nosotros atravesamos la vida, más o menos bien, sobre tres pies: la herencia genética (la cual no podemos modificar), la nutrición (ahí sí podemos hacer mucho) y la aptitud hacia la felicidad.
Pregunté intrigada cómo se ponía en práctica esa “aptitud” y él me respondió que luchando contra “las toxinas del alma”… Y me hizo la lista: los celos, la melancolía, la vanidad, el resentimiento, el odio hacia los otros y, sobre todo, el odio hacia uno mismo…
El filosofo Spinoza las llamaba “pasiones tristes”. Cada vez que sentimos una de estas pasiones es como si una nueva arruga surgiera alrededor de los ojos, en la frente, en las mejillas… Toda mi vida traté de evitar estas ”toxinas.” Mi carácter y la gente alrededor mío han bien aprovechado de este régimen espiritual… Se lo aconsejo….

Este es uno de los artículos que escribí para el último número de la Revista Mustique... Espero que lo hayan disfrutado!!

sábado, 14 de julio de 2012

Dinner en Montefollonico...

Uno de los encantos de las vacaciones en Toscana es el salir a cenar todas las noches a un restaurant diferente, en un pueblo diferente. Cambiar los shorts y las zapatillas deportivas, usadas todo el día, para andar por las colinas con un vestido "fashion." Totalmente absurdo, visto el contexto... pero who cares? Y descubrir, como si fuera la primera vez, las maravillas simples de la cocina toscana: las ensaladas de tomate, las acelgas salteadas con peperoncino, los sformatinos de verduras y, de vez en cuando, un plato de pici (la pasta local) al tomate y albahaca.
Esta noche fuimos a "La Botte Piena," en Montefollonico, restaurant muy simpático y con rica comida...
Mañana, a levantarse temprano, para caminar los 5 kilómetros diarios de subidas y bajadas...
Seguro que habrá sol...

viernes, 13 de julio de 2012

San Biagio...

No pude negarme a mi deseo de compartir la vista de la increíble iglesia de San Biagio con mis lectoras y lectores.
Hace un par de horas, yendo a cenar a "La Grotta," mi restaurant preferido de Montepulciano, la vista de esta obra maestra me dejó sin aliento, como lo hace ya desde hace mucho tiempo.
Disfruten de esta magia...

martes, 10 de julio de 2012

Haute Couture...

Como me he dado cuenta de que mis lectoras y lectores están interesados en saber lo que es la Alta Costura, busqué este texto que escribimos con Carla hace un par de años para un libro que todavía no publicamos... Ya hice un post al respecto hace un tiempo, pero aquí va nuevamente...
"Las colecciones Haute Couture son la línea más cara de un diseñador. Si bien es prestigioso y es donde con más fuerza y profundidad se puede percibir la mirada de un creador, son pocos los que actualmente mantienen sus talleres de Alta Costura. Es cada vez más difícil conseguir clientas que puedan pagar el alto costo de los vestidos cosidos y bordados íntegramente a mano, para los cuales se requiere la realización de una toile, hasta tres pruebas y muchas horas de trabajo manual. No nos olvidemos que las actrices de Hollywood por lo general reciben sus atuendos para las entregas de premios o las fiestas a modo de préstamo, con lo cual el espectro de clientas se ha estado contrayendo en los últimos años. La aparición y la expansión del pret-à-porter, más los altos costos, ha hecho que la “ceremonia“ de probarse y comprar un vestido de Alta Costura a medida sea un lujo para pocos. En tiempos pasados, las clientas pasaban meses vacacionando por Europa para poder estar en París cada vez que tuvieran que ir a los ateliers a probarse sus toiles. Se encargaban vestidores completos, con trajes para bodas, fiestas o cocktails. Eran otras épocas. Según la edición de Octubre de 2008 de la revista Vogue estadounidense, apenas unas 200 personas compraban prendas de Alta Costura en París. Esto, antes de la recesión mundial.
Para ser considerado un diseñador de Alta Costura se debe pertenecer al Chambre Syndicale de la Haute Couture, que es una dependencia del Ministerio de la Industria francés y cumplir con las normas que implican detentar ese título: presidir un taller que emplee como mínimo 20 personas en los que se elaboren prendas íntegramente a mano y hechas únicamente a pedido. Estos ateliers se dividen en diversas áreas como Tailleur (sastrería), Flou (telas mórbidas) o Bordado, según su especialización, ya que no es lo mismo, por ejemplo, trabajar el tweed que la seda o el chiffon, y cada una de estas áreas está a cargo de un Director o Directora de Costura, cuya función es supervisar a todo el equipo para “construir“ y moldear aquello que el diseñador de la Maison haya plasmado en sus dibujos de figurines. 
Las modistas y los sastres de los ateliers son verdaderos artistas, algunos con manos más hábiles para el corte, otros para el bordado. Como cirujanos, con sus pulcros delantales blancos, están entrenados para tratar nuestra percha como una serie de problemas a resolver, desentrañando detalles y defectos ocultos, para que finalmente las prendas nos calcen como un guante. Se calcula que un traje Chanel lleva casi 150 horas de trabajo para hacerse y como mínimo tres pruebas.
Los diseñadores de Haute Couture están obligados a presentar un mínimo de 25 conjuntos, dos veces al año, en Enero y Julio. Mientras que antes de la Segunda Guerra Mundial había 200 diseñadores de Alta Costura, hoy sólo 13 conservan el título. Un diseñador que se haga llamar Haute Couturier sin la aprobación de la Chambre puede ir preso, ya que se trata de una appelation contrôlée o marca registrada.
Por lo artesanal y costosísimas que son las prendas de Alta Costura, los diseñadores de las grandes Maisons confían en las ventas de prêt-a-porter, perfumes y accesorios para hacer rentables sus negocios. Mantener los talleres tiene más que ver con un capricho creativo que sirve para fortalecer la imagen de la marca. ¿Cómo? Pues al vestir íconos de estilo mundiales, como actrices en las red carpets, derraman publicidad sobre sus líneas más masivas y ayudan a aumentar las ventas de las boutiques a la calle."

domingo, 8 de julio de 2012

Otro desfile de JP Gaultier...

Otra vez sentada en el front row de J.P. Gaultier... Ya pasaron seis meses desde la última vez y pareciera que fue ayer!!!
Pero esta vez, la espera fue superior a los anteriores shows: 80 minutos de atraso, que es muchísimo. Varias periodistas e invitadas se fueron... Es la semana de la Haute Couture aquí en París y hay un desfile tras otro, por eso la gente tiene varios compromisos en diferentes horarios que se deben respetar...
Yo me quedé tranquila y puedo decir que la espera valió la pena. Fue un show increíble: desde los peinados (tirantes con una redecilla de strass, obra de la gran Odile Gilbert), a la ilustración musical de Mode-F, el maquillaje de Stephane Marais (otro grande) y la atmosphera à la Alfred de Musset ("Confession d'un enfant du siècle"). Cincuenta y ocho pasadas, teatralmente llevadas por modelos femeninos y masculinos e, inclusive, un transexual. Sombreros de copa y zapatos imposibles para caminar (mismo para mi!!!).
¿Mis preferidos? Por supuesto, el sempiterno tailleur-pantalón negro, en todas sus declinaciones (tengo uno de él), luego, el traje negro de noche con un corset jaula encima. Y el rojo bordado con piedras, llevado con un tapado a largas rayas en tono.
Entre los invitados: Bette Midler, actriz y cantante, en perfecto estado físico.
Salimos como desde un sueño a la calle ruidosa, a los embotellamientos de tráfico, a la vida real...

viernes, 6 de julio de 2012

Purple Fashion...

Foto publicada en el blog de Olivier Zahm: purple.fr

jueves, 5 de julio de 2012

Style en St. Tropez...

Para escribir sobre mis dias en St. Tropez, tenía que volver a París y estar tranquila... Hay tantas cosas que hacer en ese legendario lugar de vacaciones: admirar los paisajes, nadar en el mar azul, mirar y ser mirado, ir a fiestas, comidas... y, last but not least, hacer shopping. Hay para cada gusto... basta con ir al "Marché de la Place des Lices" los martes y sábados, y encontrarse con todo el mundo. Recorrer las pequeñas boutiques de la Rue Gambetta y de la Rue Allard, con esa moda tan típica que se consigue solamente allí. Shorts en colores flúo, remeras bordadas, vestidos como los Hervè Leger, bolsos, sandalias, bikinis y mucha bijouterie con el espíritu de libertad y sensualidad tan tropezienne.
También están las boutiques efemère de Dior y Chanel, que duran sólo una temporada. O las de Louis Vuitton, Bottega Veneta, Lanvin y Dolce & Gabbana, que permanecen todo el año.
Las mujeres son osadas en St.Tropez. Aman los brillos para la noche y el look étnico para el día. No olvidemos que el mito de Brigitte Bardot nació allí...
Aquí abajo, un ejemplo de una elegantísima señora en una mañana llena de sol...

lunes, 2 de julio de 2012

Small Talk...

Charlando de futbol con Tikka de Kapurthala