lunes, 31 de diciembre de 2012

... Y que se les cumplan todos los deseos!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Fiesta Lacoste 2012...

Mientras me maquillaba y me vestía para ir como todos los años, en la misma fecha, a la tradicional fiesta de Lacoste, me pregunté si de verdad todo eso valía la pena... Hacer tantos kilómetros, acostarse tarde, tomar frío... La duda me dejó pensando un rato... No, valer la pena no valía. Pero es una tradición, una de la pocas que todavía quedan en este mundo convulsionado y que cambia constantemente. Una tradición de Punta del Este, de los veranos australes, una tradición frívola... Pero so what?
Entonces, por amor a la tradición, para volver a saludar a amigos de ayer y de hoy, para seguir siendo parte de Punta del Este... Me vestí, me arreglé y fui a la fiesta de Lacoste en la Huella.
Y en el fondo, sí... Valió la pena.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Gracias Revista Hola...

... Y también a todos los que me han votado! Muy agradecida...

domingo, 23 de diciembre de 2012

Feliz Navidad...

... y mis mejores deseos para todos ustedes!!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Revista Hola...

Gracias a la Revista Hola por incluirme en la lista de las mujeres más elegantes!!!

lunes, 17 de diciembre de 2012

St. Tropez, por la eternidad...

Luego de unas semanas muy movidas, corriendo de aquí para allá, finalmente ha llegado el momento de regresar a Buenos Aires y, rápidamente, desarmar las valijas para volver a armarlas y partir hacia Punta del Este en breve. Los últimos días del año siempre están llenos de actividades y cosas por hacer, pero es la cercanía del verano lo que nos mantiene en movimiento...
Punta del Este me recuerda a otro destino que disfruto tanto el esteño: St Tropez. Les he escrito varios posts desde allì, pero hoy quiero dejarles la nota que escribí especialmente para la Revista Mustique...
Antes de llegar a St. Tropez, es importante de hacer varias paradas en el camino de la leyenda… Hay que empezar por recordar el pequeño puerto de pescadores de comienzo del siglo pasado, descubierto por Paul Signac y sus amigos pintores; luego, el lugar de fiestas y de glamour, popularizado por Brigitte Bardot, Roger Vadim y Gunther Sachs; para finalmente llegar al fin del remanso melancólico que sirvió de escenario a la famosísima novela de Françoise Sagan y los de su banda de geniales escritores descarados. Pero, mas allá de estos clichés pertenecientes al pasado, St. Tropez propone una realidad contemporánea y forever re-inventada. Es por esta razón, que este lugar mítico y mágico no termina de sorprender y de seducir.
¿Tienen alguna duda? Bueno, entonces síganme…
¿Quieren codearse con millonarios y stars de cine?
Será suficiente con instalarse, a eso de las 12 del mediodía, en la terraza del Senequier, que es el centro neurálgico del microcosmo tropeziano. Este año festeja su aniversario número 125. Es allí que, entre un ex presidente de la República, algunos oligarcas recién bajados de yates vertiginosos, y varias estrellas del show-business, se deciden los acontecimientos y los eventos del día. ¿Quieren ir al festejo del cumpleaños de Naomi Campbell? ¿A la fiesta histórica y anual de Tony Murray? ¿ A la cena (privé) de Bernard Arnault? ¿A la partida de petanques organizada por Elton John? Todos estos programas tentadores no son inalcanzables por los comunes mortales, ya que la convivialidad es una de las reglas de St. Tropez. Por supuesto, tendrán más suerte los bellos y bronceados…
¿Quieren comer bien y hacer sociales?
Entre los tantos ritos que se imponen al pasar las vacaciones en St. Tropez, el más mítico es el de ir a almorzar al Club 55 (mi preferido) en Ramatuelle. Un nido de celebridades, un lugar para cruzarse con los viejos amigos, o distinguir a los millonarios venidos de los cuatros rincones del mundo y a sus “entourages” que bajan de los yates anclados en el mar de enfrente… Cada día se sirven más de ochocientos cubiertos.
La primera vez que almorcé en el Club 55, me enamoré de la salade Pampelonne (queso de cabra, tomates, menta fresca cortada y vinagreta) y hoy, todavía, muchos años después, no puedo pedir otra cosa…
El otro restaurant de playa para alternar es Nikki Beach, también muy bling bling. Pero el más decadentemente famoso, la Voile Rouge, acaba de cerrar este verano… Algunos lo lamentan. Otros, como yo, no. Hasta los excesos tropezianos tienen un limite…
¿Quieren hacer shopping?
Aquí está la cueva de Ali Babá: mejor que una cueva, pues estos tesoros no se encuentran en ningún otro lado. Sandalias, aros, bolsos de playa, bikinis, anteojos, vestidos para bailar “made in St.Tropez,” que tienen un “valor” que se explica por la felicidad que se siente al encontrarlos en el momento preciso en que se los necesita… Yo recomiendo especialmente una visita muy detallada a las tortuosas callecitas del puerto: rue Allard, rue Georges-Clemenceau, rue Gambetta, Place de la Garonne, donde las boutiques de las grandes marcas se codean con las típicas tropezianas, que son la fuente de inspiración de los looks del verano más glamorosos.
Inolvidables las sandalias de Rondini, que rivalizan con las de K. Jacques fabricadas in situ, los aros de Gas y de Alix, los vestidos sexies de Brigitte B. Desde hace un par de temporadas, las firmas más importantes, como Dior y Chanel, instalan en grandes villas antiguas con jardines, en el medio de la ciudad, sus boutiques efímeras. La de Dior está decorada por el gran Peter Marino.
Último consejo: no se pierdan el mercado de los martes y los sábados en la Place des Lices, una cita importante si se quiere vivir el verdadero St. Tropez…
¿Quieren “faire la fête”?
Entonces St. Tropez es el sitio perfecto. Se puede pasar la noche en Les Caves du Roy, en el Hotel Byblos, que es lugar preferido de todo VIP (y son muchos) que pase por la ciudad… Pero la dirección más legendaria es, para mí, la del Papagayo que, este año, también tiene un festejo especial: el de sus 50 veranos… Fundado por Francois “Frangy” Malortigue en el 1962, si sus muros pudieran hablar, nos contarían cómo Brigitte Bardot bailaba descalza, no lejos de Pablo Picasso, cómo Françoise Sagan discutía sentada en el bar, cómo la ola de las épocas Disco se desplegó con todo en el final de los ’70 y cómo hoy son los grandes DJs los que ponen ambiente y hacen bailar hasta la madrugada.
Muchos amores nacieron y terminaron en el Papagayo.
¿Quieren descansar?
El hotel donde posarse es el Byblos. En el medio del centro, con Les Caves du Roy abajo, es un clásico. Si bien no es muy apto para grandes descansos, es realmente muy típico y simpático.
Más alejado, y uno de los pocos cerca de la playa, se encuentra Le Chateau de la Messardière. Una construcción que recuerda los castillos de las fábulas de Perrault, que puede gustar o no, pero que ya forma parte de la deco histórica de St. Tropez.
Mi preferido es La Reserve de Ramatuelle, una pequeña joya en las colinas que cuenta con una arquitectura lineal y minimalista, y con la paz, la calma y la vista panorámica, lejos del mundanal ruido. Todo esto, fundamental para el verdadero descanso.
¿O simplemente quieren gozar de un mar incomparable?
Entonces váyase a nadar en las calas de Ramatuelle. Aléjese de las playas más concurridas y piérdase en la naturaleza rica y mediterránea de este lugar de ensueño. Todo podría cambiar un día… salvo su belleza natural.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Vitrinas de New York...

Bergdorf Goodman, en la Quinta Avenida... Mi tienda preferida en el mundo...
 La serpiente de Bulgari...
Harry Winston...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Valentino...

Esta nota salió publicada el sábado pasado en el diario español ABC y ha sido un honor para mí que Martín Bianchi, el periodista que la escribió, me haya llamado para poder hablar de Valentino...

“Valentino prefiere la elegancia a la notoriedad”
Con motivo de la muestra «Valentino: Maestro de la Costura», que se ha inaugurado esta semana en Londres, ABC habla con Naty Abascal, Fiona Thyssen-Bornemisza y otras famosas clientas del diseñador italiano

Somerset House, antigua residencia de Isabel I de Inglaterra, es el único lugar en la capital británica digno de acoger una exposición sobre Valentino Garavani. El diseñador lo ha reconocido durante la inauguración de «Valentino: Maestro de la Costura», una apoteósica retrospectiva que reúne más de 130 vestidos de alta costura creados por su «maison» durante los últimos 50 años. «Adoro este palacio», dice con su inconfundible acento italiano. Esta muestra es el colofón de una historia cuyo único protagonista es «il signore» Garavani, pero que no podría haber sido escrita sin sus distinguidas clientas.
Valentino siempre ha sentido fascinación por el enrarecido y lejano mundo de la nobleza. En la primera sala de esta exposición, abierta hasta el próximo 3 de marzo, abundan cartas privadas y fotos con la firma de lo más granado de la aristocracia, desde la Princesa Salimah Aga Khan hasta Lord Snowdon, pasando por la Princesa Marie-Chantal de Grecia y Margarita de Inglaterra. Valentino enseña esos recuerdos personales como trofeos de su ascenso social: de humilde modisto de la ciudad de Voghera, en el norte de Italia, a ídolo de la «jet-set» internacional.
«Estar enamorado de la realeza no tiene nada de malo. Al menos ellos no apagan las colillas de sus pitillos sobre tu magnífica alfombra como hacen algunas hermosas celebridades de la música pop», dice la baronesa Fiona Thyssen-Bornemisza. «En los años 60 y 70, ambos vivíamos en los Alpes y éramos buenos amigos. Valentino es un anfitrión espectacular y entretiene con generosidad y elegancia. A todos nos encantaba ser invitados a su chalet en Gstaad», explica la exmujer de «Heini» Thyssen, íntima de bellezas olvidadas como Marella Agnelli o Eugenie Niarchos. «Valentino siempre ha preferido la elegancia a la notoriedad. Y aún así, es una estrella».
La modelo argentina Valeria Mazza tampoco olvida el carisma del modisto. «Hace muchos años, después de un desfile en Piazza di Spagna, en Roma, fuimos a cenar a su piso. Éramos veinte personas, entre las que estaban Sharon Stone y John Kennedy Jr. En cada detalle del piso, la decoración, la comida, la música, en todo se veía y se sentía su espíritu. A cada uno de los invitados nos hizo sentir importantes y queridos», recuerda la «top model», que comenzó a trabajar con él durante la Semana de Alta Costura de París, en 1995. «Nunca pasa de moda porque sus diseños son obras de arte», remata.

Desfile de alcurnia
La vida de Garavani no es una historia de obsesiones, sino de amores bien correspondidos. Él ama a la gente con buena educación y mejores títulos, y ellos le aman a él. Una de las galerías de Somerset House ha sido transformada en una glamurosa pasarela de sesenta metros de largo que propone un cambio de roles: el visitante toma el lugar de las modelos y debe desfilar por la pasarela para contemplar a una «audiencia» de ensueño que luce obras maestras de Valentino, como el vestido que eligió Jackie Kennedy para su boda con Aristóteles Onassis, el vestuario que utilizó Monica Vitti en «La Notte», o un abrigo de lana y piel que perteneció a la Emperatriz Farah Diba. En ese público de maniquíes relucen nombres como el de Sibilla de Luxemburgo, Gloria von Thurn und Taxis, Mette-Marit de Noruega, Rosario de Bulgaria o Sofía de Habsburgo.
Muchas de esas clientas dicen que el primer Valentino es como el primer amor, «imposible de olvidar». «Lo recuerdo perfectamente. Fue un pantalón, una camisa, un chaleco "gillette" y una chaqueta de la colección otoño-invierno 1971-1972. Fue un regalo que me hizo él», dice Naty Abascal, una de las musas del diseñador. «Lo prefiero a él por encima de otros por su feminidad, por su gran amor a las mujeres, porque realza nuestra belleza», añade la ex duquesa de Feria. «Me gustan mucho los colores que utiliza, tienen gran luz y son "donantes" a la cara. Las proporciones son perfectas».
La princesa y prescriptora de moda Patricia della Giovampaola d’Arenberg tampoco puede olvidar la primera vez que vistió un Valentino. «Cuando era adolescente y vivía en Italia, soñaba con llegar a tener la edad y la ocasión para poder usar uno de sus trajes de noche... Finalmente llegó la hora a finales de los años 90. Compré mi primer vestido de Valentino para usar en una fiesta en el castillo de mi primo, el Príncipe Edouard de Ligne. Era un traje rojo, con falda de volados, "corsage" drapeado y escote palabra de honor. Fue un sueño hecho realidad», dice la viuda de Rodrigo d’Arenberg. «Valentino es indiferente a la moda, su obsesión es lo atemporal», explica esta aristócrata italiana que vive entre París, Nueva York y Buenos Aires. La princesa D’Arenberg guarda sus vestidos de fiesta del modisto con «los máximos cuidados... porque un vestido no es solamente un vestido, también es el conjunto de recuerdos que conlleva».

El «rey» de la moda
El gran final de la exposición de Somerset House es el traje de novia de Marie-Chantal Miller en su boda con Pablo de Grecia en 1995. Se necesitaron cuatro meses de trabajo y 25 «ragazze» (como llama el modisto a sus costureras) para elaborar ese traje de seda color marfil con incrustaciones de perlas, doce tipos de encaje distintos y una cola de cuatro metros y medio. Según la periodista Suzy Menkes, máxima autoridad de la prensa especializada, aquel vestido representa un hito de la alta costura de finales del siglo XX, «el regreso de las clientas de la alta sociedad».
Obnubilado durante años con el «savoir-être» de la élite, ahora Valentino es su mejor ejemplar. Cavaliere di Gran Croce (la distinción de más alto rango en Italia), Cavaliere del Lavoro, Commandeur de L’ Ordre des Arts et des Lettres, condecorado con la Legión de Honor, Garavani acumula tantos honores como cualquiera de los esposos de sus clientas.
«Siempre me ha llamado la atención su refinamiento, su calma, su aspecto pulcro y perfecto», reconoce D’Arenberg. «La última vez que lo vi fue hace un mes en una cena de gala en el Museo de Orsay. Él estaba en la mesa de la condesa Jacqueline de Ribes, una gran amiga mía. Estaba impecable, el tiempo no pasa para él». Si lo dice una princesa...

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Como Shambhala en Parrot Cay....

Si hay un lugar en el mundo que me gusta sobre-manera, que reune todas las condiciones para que la estadía sea exactamente lo que busco, es Parrot Cay.
He venido ya muchas veces... Si pudiera, lo visitaría aún más. Parrot Cay es un resort en una isla con el mismo nombre, que forma parte de Turks & Caicos, un archipiélago al sur de Bahamas y Como Shambhala es un spa ayurvédico y un centro de yoga muy importante.
Aparte del color del mar, las arenas blancas y los jardines lujuriosos, lo que llama la atención es la calma y la paz que hay. Nada de música a todo volumen, nada de gente ruidosa... Esta es como una clínica de yoga, con un staff (en su mayoría) compuesto por profesionales orientales, excelentes masajistas y terapistas. Hay dos restaurantes: uno ayurvédico y otro vegetariano. No hay dress code, no se fuma, te levantas con el sol y podés tomar una clase de yoga en la playa. Tambien hay cursos de Pilates y de Pranayama, a la caída del sol, en el Pavillon. Se cena temprano y a dormir!!!
Desafío a cualquiera a ponerse en forma aquí. No hay tiendas, salvo una chiquita en el lobby.
En las horas libres de curso, se lee, se piensa, se mira el mar.
Hay varios Como Shambhala en el mundo: en Bhutan, en las Maldivias, en Bali.
Yo, por ahora, conozco sólo el de Parrot Cay... pero estoy segura de que los otros son fantásticos también...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Dia Internacional contra la Violencia de Género...

Si hubiera estado en Argentina, hubiera participado de alguno de los cortos que se filmaron hace dos días para la campaña mundial contra la violencia a la Mujer (con mayúscula, como se merece) y en la que me propusieron intervenir. Lamentablemente no pudo ser, pero quiero, a través de este blog, asociarme al projecto que me parece fundamental y de gran importancia.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Tendencias para la temporada Primavera-Verano 2012/2013...

Ya estamos en la segunda mitad de Noviembre y parece que el calorcito finalmente ha llegado para quedarse... Hace unos meses escribí para la Revista Mustique un anticipo de las tendencias para el verano 2012/2013, un verano que se perfila glorioso por la explosión de color nunca antes; por el lujo de los bordados, a pesar de la crisis económica mundial; por el largo, o mejor dicho, el “corto” de las polleras… Quién sabe cuándo veremos de vuelta colecciones así…? El Otoño-Invierno 2013 se anuncia muy negro, con modelos que, por su austeridad, recuerdan los de unas religiosas que hicieron el voto de castidad o las celadoras de los internados.
Pero no nos ocupemos de eso por ahora... Mejor, hablemos de las tendencias de lo que está ya a la vuelta de la esquina...
Colores pasteles: La tendencia la marcó Louis Vuitton, con sus vestidos de educanda en rosa, celeste y amarillo claro, con cuellitos blancos, que los franceses llaman “col Claudine.” Aplicaciones de flores y un look “bombón,” muy seductor.
Otra casa que hizo su colección en tonos claros fue Chanel, con una serie de vestidos livianos, con plumas y transparencias, acompañados por sacos en tweed al tono y bijouterie con perlas al más puro estilo “Coco”.
También se sumaron a la tendencia de los pasteles creadores como Ralph Lauren, Valentino, Givenchy y Calvin Klein.
Tachas y bulones: Siempre en tonos pasteles, pero realzados por tachas y bulones, los modelos de la colección de Versace son la quintaesencia del glamour sexy. Una serie de vestidos en neoprene que valorizan las formas femeninas, muy sensuales y determinados. Puro estilo Gianni Versace, como en los años ’80, pero con todo el modernismo del siglo XXI. Una de las más logradas de la temporada.
Otra colección muy “decorada” fue la de Olivier Rousteing para Balmain, que presenta una silueta filiforme, con minivestidos y saquitos, bordados de oro y decorados gráficamente, con reminiscencias de look torero y Las Vegas.
Moschino, por su parte, también se dejó tentar por los boleros bordados, muy Sevilla.
- Imprimée: Otro gran look para la temporada de verano. Empezando por Dolce & Gabbana, con sus estampados con tomates, berenjenas y zucchinis, tan italianos que hubieran quedado divinos en Gina Lollobrigida y Sophia Loren en los años 50. 
Hasta los más sofisticados imprimées de Massimiliano Giornetti para Salvatore Ferragamo: una mezcla de motivos de fauna y flora exótica, en gloriosos turquesas, fucsias, rojos, verdes agua y violetas. Unos modelos muy jet set, para usar en Capri, Portofino o St. Tropez.
Decididamente son los creadores italianos los que se sintieron más atraídos por los estampados, porque también Anna Molinari para Bluemarine nos regala un festival de motivos floreados, con mimosas y margaritas a puro color.
En otro espíritu, pero estampados al fin, los modelos gitanos de Emilio Pucci, con grandes polleras gipsy en muselinas y tops de mangas largas y muy cortos, que descubren el ombligo.
Colores flúo: Nunca se vieron tantos los colores flúo como en este verano. Y no solamente en las grandes colecciones, sino también en cualquier mercado o puerto del Mediterráneo. El verde, el fucsia y el amarillo llamaban la atención por doquier: en trajes de baño, por supuesto, pero también en shorts, minivestidos, bijouterie, bolsos… Una oda al color llamativo.
Por supuesto, muy veraniegos y sentadores, los flúo quedan bien a rubias y morochas, y realzan el bronceado.
El amarillo arrasó con todo. Se vio en la colección de Roberto Cavalli, en trajes largos livianos para las noches de fiestas en la playa. En la de Versace, en declinación corto.
Amarillo ácido en los vestidos con los autos impresos, de Prada. Amarillo en los diseños de Sonia Rykiel. Un verano lleno de color, para espantar el negro de la crisis, tal vez?
Años ’20: La primera en imponer el Art Decó en la moda de esta temporada ha sido, con gran éxito, Frida Giannini para Gucci, en modelos con efectos gráficos que recuerdan el Chrysler Building de New York, con reflejos metálicos o dorados, flecos brillosos y líneas depuradas. Muy impactantes y realmente únicos.
La colección de Ralph Lauren también fue un festival de glamour de los años ’20, recuerdos de los diseños que él mismo hizo, en 1974, para el vestuario de la película “The Great Gatsby,” con Mia Farrow y Robert Redford. Y tal vez esperando los nuevos de la remake del film que se estrenará este año, con Leonardo di Caprio y Carey Mulligan en los principales roles.

lunes, 5 de noviembre de 2012

jueves, 1 de noviembre de 2012

Noviembre...

Desde que soy muy chica amo el mes de Noviembre... Es mi preferido del año.
Sobre todo, vivirlo en Europa. Me encantan los colores dorados de los árboles, me encanta las frutas de Noviembre (kakis y castañas), me encanta el espíritu de este mes, onceavo del año, que nos prepara para el invierno...
Hace frío, se cosechan las aceitunas para hacer el aceite nuevo, que tiene un gusto amargo que me encanta, la luz es declinante y bellísima...
Lástima que dura sólo treinta días...
La vista del Parc Monceau en Noviembre, desde mi dormitorio...

domingo, 28 de octubre de 2012

jueves, 25 de octubre de 2012

Cómo sucumbir (con delicia) a los siete pecados capitales…

Queridos lectores, 
Quisiera publicar aquí una de las notas que escribí para el último número de la Revista Mustique. Me divirtió muchísimo escribirla y espero que la disfruten...
Adoro a Oscar Wilde, por sus obras maestras y por su sentido del humor devastador. Es probablemente el espíritu libre más libre que existió.
De este caballero, de este hombre, prisionero de su siglo victoriano, tomo prestado muy seguido una de sus máximas preferidas: “I can resist everything, but temptation” (Puedo resistir a todo, salvo a la tentación).
Es siguiendo este sabio aforismo que quiero pasarles la lista de los lugares del mundo dónde sucumbir a las tentaciones de los siete pecados capitales…

Pereza
Por supuesto, la pereza es la madre de todos los vicios… Pero numerosos son los que sueñan, como yo, con lugares donde todo es lujo, calma, volupta (Baudelaire).
Aquí están pues, para los pecadores potenciales, las direcciones de los mejores hoteles…
One&Only Reethi Rai (Maldives). A una hora de Malé, la capital de las islas, este santuario zen es el “Paraíso” en medio de otros paraísos… Además del placer de un mar turquesa y puro, de unas habitaciones que son villas con piscinas privadas, de varios restaurantes que sirven los productos de la huerta biológica y de su clasificación de seis estrellas, el resort tiene un spa de 9500 m2. Allí se puede seguir un programa de detox, regeneración y relajación inspirado en las filosofías budistas.
Amangiri (Utah, USA). A las puertas del Arizona, en medio de un “no man’s land,” éste muy nuevo spa minimalista se presenta iluminado por velas y abierto al desierto. Todas las técnicas de relajación, hidroterapia, watsu (shiatsu en el agua) y, por supuesto, los mejores cursos de yoga.
O más bien, se puede sucumbir a la pereza, y no hacer nada más que contemplar la vista del lago Powell.
Mandarin Oriental Riviera Maya (México). Una experiencia mística entre pirámides toltecas y plantas medicinales. Situado enfrente al mar turquesa del Caribe, el hotel tiene unos bungalows diseminados en el medio de una jungla de mangrovias.
Los tratamientos del spa son una sutil mezcla de rituales mayas con técnicas asiáticas y de relajación, todo para llegar a la verdadera paz interior. Un detalle: antes de un masaje, se puede elegir en el Mandala Garden una planta (Aloe vera, lavanda, etc.) y cortarla para incorporar al tratamiento.

Gula
Los primeros cristianos hacían de la gula un pecado contra Dios. Hoy en día es más bien un pecado contra la silueta y, en consecuencia, contra el glamour. A pesar de todo esto, y a condición de ser prudentes (car l’enfer menace… de engordar!), aquí van mis direcciones…
Cibreo (Firenze, Italia). La más noble cocina es la pobre. Es así que la cocina toscana, rústica por excelencia, se ha hecho famosa. En el Cibreo, escondido en una callecita de la ciudad y al lado de su hermano más chiquito, Trattoria Cibreino, lo más simple es lo mejor. Sopas de porotos, verduras rellenas, ensaladas sabrosas, vinos refinados y con cuerpo. Una dirección inolvidable.
Via del Verrocchio, 8
Kalita (Mykonos, Grecia)Para llegar, hay que olvidarse de usar tacos altos. Está situado en una de las tantas callecitas de piedras irregulares del dédalo de Ora, centro principal de la isla.
Pocas mesas, luces tamizadas, la mejor ensalada de pulpo de la ciudad y los tomates más ricos del mundo, junto a un queso feta lleno de sabor.
31 Kalogera Street
Mykonos
Puny (Portofino, Italia). Hay gente que va a Portofino sólo para poder ir a comer los exquisitos platos de este pequeño restaurant que, desde afuera, no dice gran cosa. Pero los entendidos saben que no hay mejores pescado ni mejores crustáceos en la zona. Un restaurant familiar, que se ha vuelto muy sofisticado y exclusivo. Y tan rico…
Piazza dell’Olivetta, 5
Portofino

Lujuria
Es, sin lugar a dudas, el más agradable de los pecados capitales… ¿Qué mejor para pecar entonces que ponerse una lencería lujuriosa?
Debora Marquit (New York, USA). Su lencería se destaca de las otras por el uso del color. Ha sido la primera en crear conjuntos de encaje en verde manzana, violeta, púrpura o amarillo. Un must.
158 West 15th Street  
Manhattan
Carine Gilson (París, Francia). Es una diseñadora belga, pero tiene su boutique en una callecita un poco escondida de París. Sus creaciones en la más pura de las sedas de Lyon, con detalles de encaje fino, son muy refinadas y glamorosas. Impecables y sensuales los kimonos, coordinados con las “chemises de nuit.”
18, rue Grenelle
Paris - 7ème
Ars Rosa (Milán, Italia). Parece una tienda de otra época, pocas prendas a la vista y todo guardado en severos armarios de madera. Pero su lencería bordada a mano es única y muy contemporánea.

Envidia
¿Quién no sintió alguna vez una envidia repentina, pasando frente a las vidrieras de una gran joyería, de poseer algunas de esas maravillas? Algunas direcciones para cumplir esos deseos pecaminosos…
Lydia Courteille (París, Francia). Pocos turistas conocen esta “cueva” de Ali Babá con joyas de época y contemporáneas. Se pueden encontrar anillos con calaveras, creaciones del joyero veneciano Codognato. Y también piezas únicas de Suzanne Belperron. No faltan los aros de diamantes indios, dignos de un Maharajá.
231 rue St.Honorè
París - 1ère
Arita (Buenos Aires, Argentina). En la gloriosa entrada del mítico Hotel Alvear, Arita tiene alhajas de Van Cleef&Arpels, platería inglesa firmada, bellos diamantes y, a veces, piezas que parecen llegadas directamente de la Place Vendôme.
Avenida Alvear 1891
Buenos Aires
Aurelie Biedermann (París, Francia). La más moderna y contemporánea de las creadoras de joyas. Son suyos los diseños con anchos brazaletes en oro que hoy se usan en ambos  brazos.
55bis rue des Saints-Peres,
París - 6ème

Avaricia
¿Hay algo más agradable que pagar menos lo que se desea? (¿O lo que todavía no deseamos…?). Se ha vuelto casi un deporte pecar de avaros, buscando los mejores smartbargain…
Mustapha Blaoui (Marrakech, Marruecos). Es el lugar de Marrakech donde se consiguen las mejores oportunidades para comprar. Una verdadera caverna de Ali Babá. Lámparas, vajillas, muebles antiguos, pashminas excepcionales.
142-144 Bab Doukkala, en la medina.
Century 21 (New York, USA). Es todo menos secreto. Pero no podía dejar de mencionarlo. Un clásico de los smartbargains. A veces se pueden conseguir fantásticos vestidos firmado o carteras de Judith Leiber, por un cuarto del precio original.
Hay varias direcciones, pero yo voy a esta:
22, Cortlandt Street
Space Outlet de Prada (Montevarchi, Italia). Los japoneses se pasan la dirección y los chinos hacen el viaje especialmente… En el medio de la campiña toscana, a unos 40 minutos de Florencia, este outlet solía ser la dirección secreta más codiciada. Hoy sigue siendo un poco difícil para llegar, pero los compradores se las ingenian para estar allí…
Carteras, zapatos, trajes de un par de temporadas atrás, pero igualmente muy actuales… Los precios, excelentes. Y se puede encontrar, con mucha suerte, alguna pieza única, creada por Miuccia Prada para engalanar la vidriera de una boutique Prada en algún lugar del mundo.
Levanella, Strada Statale 69
Montevarchi

Soberbia
Los soberbios quieren dominar el mundo. A veces se instalan en el piso 70 de una torre altísima, a veces se contentan con subirse a unos tacos vertiginosos o prestigiosos. Algunas direcciones para pecar de soberbio…
Christian Louboutin (París, Francia). Es el emperador del calzado. Su nombre se ha vuelto sinónimo de tacos y suelas rojas. Desde hace 20 años las mujeres del mundo entero, de un edad comprendida entre los 15 y los 85, se dañan el alma para usar sus creaciones. Y las que pueden y no tienen vértigos, se suben a las alturas estratosféricas de sus tacos con la máxima soberbia…
Yo recomiendo esta dirección, donde también se puede hacer un pedido especial, eligiendo el cuero o la tela,  en el color y modelo deseado.
19 rue Jean-Jacques Rousseau
París - 1ère
Al lado, en la Galerie Vero-Didot, hay un zapatero que arregla y pone en buen estado las suelas rojas un poco arruinadas (la única dirección oficial)…
Manolo Blanhik (Londres, Inglaterra). Sigue siendo un clásico por sus slingbacks, sus escarpines bordados, les mules, sus tacos de 8cm, como en la época de Carrie Bradshaw. Los Manolos se guardan para toda la vida…
49-51 Old Church Street
London SW35 BS
Bastien González (Londres, Inglaterra). Para poder usar tacos y zapatos bellísimos e incómodos, nada mejor que confiar sus extremidades al artista de la pedicuría. Bastien es conocido en el mundo entero y es un profesional único.
Su última dirección conocida:
Cadogan Hotel
75 Sloane Street
SW1 London

Ira
Nada es peor, ni más propicio al enojo, que encontrarse en algún lado, en una cena o en una fiesta de gala, con una mujer que tenga el mismo vestido, o la misma esencia, o el mismo collar que nosotras… Para evitar estos pequeños dramas y no caer en el pecado, algunas direcciones exclusivas…
Javoy (París, Francia). Es la embajada del perfume raro y único. Un lugar delicioso donde encontrar la esencia que nos caracteriza y nos hace diferentes…
4 rue de Castiglione,
París - 1ère
Christophe Robin (París, Francia). El colorista que crea para cada clienta un color único o unos reflejos especiales. Tiene entre sus devotas seguidoras desde Catherine Deneuve hasta a mí…
Hotel Meurice, suite 128-129
228 rue de Rivoli
París - 1ère
Philippeli (París, Francia). Para tener modelos exclusivos hay solamente dos soluciones: o la Alta Costura o encontrar una “retoucheuse” que pueda customizar cada modelo que compremos y adaptarlo a nuestro cuerpo y a nuestro gusto. Levantar un dobladillo o modificar el escote de un vestido, lo hará único.
Mi dirección secreta es la de Estelle en Philippeli:
5,rue Colisée
París - 8ème

viernes, 19 de octubre de 2012

Christian Boltanski in Buenos Aires...

El gran artista contemporáneo francés Christian Boltanski está en Buenos Aires.
El viernes 12 de Octubre, a las 13:00 hs., quedaron inauguradas, en forma simultánea, las Instalaciones que, en tres sedes distintas, el imaginó para Buenos Aires. Invitado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Boltanski es el protagonista del Proyecto Boltanski BUENOS AIRES, una performance compuesta de varias instalaciones que estarán expuestas hasta el 15 de Diciembre, inclusive, con entrada libre y gratuita. Yo fui a ver la del Hotel de los Inmigrantes, en Puerto Madero, y quedé muy impactada... 
Se trata de una insta­lación en la que el espectador es sorprendido, mientras camina, por más de 200 voces que, de manera simul­tánea y sucesiva, desde distintas fuentes, susurran –cada una en el idioma de origen– los nombres, edad, ocupación, fecha de llegada al país y sitio de partida, todos datos que proceden de los archivos históricos de registros de inmigración. Este susurro migratorio está acompañado por una atmósfera neblinosa, tenuemente iluminada, que introduce al visitante en una ex­periencia nueva que lo conecta con la memoria personal y colectiva. Además, en el tránsito por este espa­cio, se puede entrar en las diferentes salas donde se encuentran otras instalaciones que evocan la pre­sencia de los procesos migratorios que se fueron dando en la época... 
Yo no lo podía creer... Se me cruzaron muchas emociones e imagino que esa reacción es la esperada por el artista. Boltanski es parisino, autodidacta, y uno de los más prestigiosos artistas del mundo. Me faltó recorrer las otras dos instalaciones porteñas: Flying Books, un homenaje a Borges en la ex Biblioteca Nacional, y Obras en el MUNTREF/UNTREF, en Caseros. Para los que puedan, aconsejo la visita...

martes, 16 de octubre de 2012

Gala del Hospital de Clinicas...

Lo juro: es la última comida de la temporada que les comento...
Pero no podía dejar de contar la excepcional cena que, como todos los años, celebró el Comité Organizador del Hospital de Clínicas para recaudar fondos y poder comprar maquinarias, tomógrafos y todo aquello que se pueda necesitar...
Nathalie Sielecki, quien junto a su familia sostiene y ayuda al Hospital hace 25 años con importantes donaciones y mucho trabajo, tuvo la gentileza de invitarme a su mesa. Pero además se le ocurrió la  genial idea de que estuviera compuesta solamente por mujeres... Eramos doce!!
Todas alegres y encantadoras, una verdadera fuerza. Aquí me ven junto a la bellísima anfitriona, Nathalie, Juliana Awada (espléndida), Giorgina Alliata (alma mater de la reunión) y mi hermana (vestida por Oscar de la Renta). 
Pero el motivo de la cena era aportar belleza y glamour en pos de una causa importante. Gracias a la preciosa ayuda de las "Damas del Clínicas," se pudieron sortear importantes premios, entre los que había estadías en la Clínica de la Prairie en Suiza y viajes a París donados por Air France.
Como siempre, e inclusive en momentos tan difíciles, todos aportaron sus granos de arena y ayudaron.
Nosotras nos pusimos nuestras galas para animar y amenizar la fiesta....
(Antes de que me lo pregunten, mi vestido era de Marchesa, de algunas temporadas atrás. La cartera de Judith Leiber y los zapatos, de Louboutin. Los breteles se los hice agregar yo para que sea más facil de llevar, ya que tiene muchas capas de tela. El peinado, un poco más elaborado que de costumbre, me lo hizo Leo Cosenza.)
Y para terminar, me divierte publicar dos fotos de mi salida hacia la fiesta, que muestran cómo soy... apurada siempre para no llegar tarde!!
María Teresa Alvarez, que estaba en casa, tomó las fotos...