lunes, 14 de junio de 2010

Vuvuzelas...

Yo sigo el fútbol sólo cada cuatro años: cuando se juega el Mundial y desde cualquier parte del mundo... Recuerdo haber visto el Mundial de México (1986) en la República Dominicana, el de Italia (1990) en  medio del desierto del Kalahari (en realidad, más bien lo escuché con una pequeña radio transistor), el de Estados Unidos (1994) en una isla de la Polinesia francesa, el de Francia (1998) en la Costa Azul, el de Corea (2002) en París y la final del de Alemania (2006) en New York, en el departamento de una amiga argentina.
Esa misma noche tomé un vuelo de Air France para volver a París y los franceses casi no me embarcan tras comprobar que tenía pasaporte italiano... todavía dolía la derrota.
Pasaron cuatro años ya y sigo ahora los diferentes partidos con la misma pasión que heredé de mi padre, que fue en su juventud jugador del Siena... sufro, grito, me emociono y, al final, quiero a todos los equipos... por una razón o por la otra. Italia es mi cuna, cómo no la voy querer? Argentina es la pasión, Maradona, la idiosincrasia de los argentinos que conozco tan bien... puedo hacer karaoke de todo lo que se dicen entre ellos, cómo se hablan después de un gol o de una acción... y con buen acento porteño!!!
Francia que me dio tanto...Y Uruguay... Si sigo así voy a encontrar razones para querer hasta a Corea del Sur!
Lo que quedará de este Mundial 2010 en mi espíritu, en el medio de tantos hechos por venir, es el sonido de la vuvuzelas, esas trompetas hechas con cartón hervido, que sólo los sudafricanos saben tocar "comme il faut" y que ya habían llamado la atención de Winston Churchill en la guerra de los Boers. Ese ruido obsesivo, ese alboroto que me hace recordar a un enjambre de abejas, me molestó desde el primer partido, ya es parte del Mundial y lo asociaré a él por siempre.
Cuenta la mitología que los autóctonos del Cabo de Buena Esperanza habían decidido honrar a las abejas al mismo nivel de los Dioses (si las abejas desaparecieran, los hombres no tendrían mucho tiempo más... Albert Einstein). Según la tradición, las Vuvuzelas sugieren que vamos a renacer después de la muerte...Y en la cancha del Cap Town Stadium van a haber muchos que van a "morir" y "renacer"....


P.D. Mención especial a Roque Santa Cruz, de Paraguay... qué buenmozo!!!

4 comentarios:

  1. Tras leer tus líneas mis sentidos sufrieron un sacudón, mi lógica empezó a unir datos y salí catapultado de Babia donde había estado adormecido hasta hace instantes.

    Desde las primeras transmisiones que se hicieron desde Sudáfrica, en varias salidas en vivo de periodistas, me resultó molesto un ruido de fondo similar a…, a…, a…¡¡un enjambre de abejas!!

    Hasta que te leí estuve convencido de que había un defecto de sonido en la transmisión, me llamó la atención que se repitiera a lo largo de los días y no hicieran nada por remediarlo. Me siento el más tonto.

    Había escuchado quejas sobre las vuvuzelas, me parecían exageradas. Por tele no veía más que inofensivas cornetas, en Argentina nunca nadie hizo ninguna moción en contra. ¡¡Ahora entiendo el porque que del lamento!! Son simpáticas, coloridas, no hay dudas, pero a través del televisor a medida que pasan los minutos me resultan insoportables. Me dan ganas de vaciarle un tarro de insecticida a la pantalla, pegarle con un repasador, conseguir una de aquellas viejas manitos matamoscas. Retorcer los cables de la antena a ver si mejora el sonido. He llegado a cambiar de canal cuando mis oídos precisan un poco de sosiego. Sin dudas como resonancia prefiero el bullicio humano de una hinchada, el canto de una tribuna por más ronco y desentonado que pudiera resultar.

    Si en mi mente Africa podía resultar sinónimo de leones, guepardos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos y búfalos, este Africa 2010 ya imprime a fuego en mis sentidos la asociación con las abejas, mismo si estos laboriosos insectos no tienen nada que ver con el football, el mundial, o las vuvuzelas.

    Saludos y gracias por iluminarme, Santiago S.

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  2. Hola Patricia; hace tiempo que tengo ganas de preguntarte sobre tus conexiones con el Principado de Mónaco, mas precisamente con la Princesa Carolina, ya que leí que tu esposo era muy cercano a los Grimaldi. Me encantaría saber sobre vos y la Princesa Carolina, que a esta altura es un mito viviente de Europa. Espero tu respuesta. Saludos

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  3. Hola Patricia
    Me encantaría algún consejo tuyo sobre St. Tropez en la costa francesa. Lugares para conocer y qué tipo de ropa llevar. Muchas Gracias. Saludos.

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  4. Particularmente me cansaron las famosas vuvuselas y estoy de acuerdo en que quieran prohibirlas por ruidos molestos....ya paso que un jugador no escucho el silbato del referi a causa de tanto bullicio, y no me parece justo que los jugadores alemanes tengan que usar tapones en los oidos porque estan aturdidos con tanto ruido....

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