sábado, 20 de febrero de 2010

C'est la vie.... Vanités de Caravaggio à Damien Hirst


Esta tarde tuve el gran placer de visitar una exposición insólita y al mismo tiempo fascinante... la de las "vanités" (o calaveras, como se diría en español), una exploración de los lazos complejos entre los vivos y la muerte, a través del arte, en todas sus formas: pintura, escultura, joyería, fotografía y grabados.
En el Musée Maillol, en la Rue Grenelle, desde el 3 de Febrero hay todos los días una cuadra de cola para entrar. Yo conseguí las entradas por internet, comprándolas en el sitio de la FNAC y así pude saltear la cola pero sin evitar las miradas de odio de lo que esperaban su turno...
El mensaje de la expo es que la muerte es una vida como las otras... y todos esos cráneos son el símbolo de la fragilidad de la vida, incitándonos a vivir cada vez más intensamente el momento...
Es tremendo y atrapante ver cómo, desde la primera vanité, la de Jacob de Gheyn de 1603 (un cuadro con todos los símbolos de la muerte) al cráneo de diamantes de Damien Hirst de 2009 (valutado en unos 50 millones de dólares), pasando por el "San Francesco meditando" de Caravaggio o el fabuloso cuadro de Zurbarán, todos los artistas se han inclinado a tomar en serio el problema, de una manera despojada de religión y de Dios...

"San Francesco meditando" de Caravaggio

Impresionante el Basquiat y la autofoto de Robert Mapplethorpe que, ya enfermo, se fotografió con un bastón con una calavera en la punta...
Un capítulo aparte merece la colección de joyas de Codognato, famosa dinastía de joyeros de Venecia que, desde la mitad del siglo XIX, pone cráneos en todas sus piezas: aros, collares y sobre todo, anillos...
Vi obras fantásticas, como "Nature morte, crâne et chandelier," de Paul Cézanne o la de George de La Tour, único con su luz...

Nature morte, crâne et chandelier, de Paul Cézanne

Salí con el espíritu y el alma llenos de tanta belleza y arte. Y no pude más que pensar en "Memento mori," que en latín significa Recuerda que morirás...
Pero valió la pena y la experiencia me sacó ese pequeño miedo que siempre le tuve a las calaveras...
Es más, a la salida me compré una remera recuerdo de la muestra, con una estampa en el frente...
Adivinen de qué? 
Una calavera!!!

2 comentarios:

  1. Qué interesante!
    Cariños, M.

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  2. Hola Patricia, te comento que la primera vez que vi esta calabera me entanto¡¡¡me quede alucinado, pero bueno Damien Hirst nos tiene acostumbrado a este tipo de cosas (te acodrdas de su vaca en una pecera?? Esta calabera Es la escultura más cara jamás vendida y es la obra de un artista vivo más cara jamás vendida.-
    abrazos y dejame decirte que tu blog esta muy bueno.-

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