miércoles, 21 de octubre de 2009

Cena de Gala

Como todos los años, esta noche se llevó a cabo la cena a beneficio del Hospital de Clínicas, que ya se ha convertido en un must de la sociedad porteña y en una oportunidad de unir lo que en italiano llamamos lo "utile al dilettevole", o sea, el deber con el placer!!!
Todos los que integran la comisión de la Fundación de Asistencia Social del Hospital, presidida por Mercedes Dietrichstein de Zemborain, ayudan ofreciendo desde el hotel donde se lleva a cabo la cena (en este caso, el Four Seasons) hasta los vinos servidos en la gala y los premios a sortear. Este año hubo estadías en París en el hotel Ritz, pasajes de avión en Air France, viajes y cruceros al Sur, cuadros de Alejandro Ranieri, obras de orfebrería y joyas de Jean Pierre.
Lo más ganado de la sociedad porteña saca a relucir sus mejores galas: smokings para los hombres, trajes largos importantes para las damas.
Este año hubo un show a cargo de un grupo de samba y el resto de la velada contó con música de Héctor Suasnabar... con los clásicos de siempre, lo cual nos hace sentir a todos... no sé, tal vez más seguros, diría yo, como si el tiempo no pasara...
Ok, ahí fue mi reflexión de la noche.
Más allá de eso, la fiesta estuvo brillante, elegante, con mujeres luciendo espléndidas y muchas ganas generales de pasarla bien. Me pareció estar en la versión criolla de "La recherche du temps perdu," de Proust.
Algunos nombres... Liú Terracini fue de rojo, Bettina Bulgheroni estuvo súper sexy de negro (se ganó un reloj de Jean Pierre) y Esmeralda Mitre llevó un caftano rojo largo. Me pareció muy simpática Malala Groba, la novia de Mauricio Macri. Y hubo también varios nombres aristocráticos franceses, como los Luynes, los Larivière y Anne-Marie de la Bruyère.
La más elegante? Sin lugar a dudas, mi hermana Rosella, con un Oscar de la Renta dorado con cola de volados.
Me sentí en una fiesta como de otra época... pero bien agradable, con códigos sociales y un deber importante a cumplir: ayudar al Hospital de Clínicas a mejorar sus instalaciones, a comprar aparatología y a servir mejor lo que menos tienen...
Una queja?
Me enfurecen los que no respectan la ley y fuman y fuman en el salón cerrado donde cenamos, volviendo el aire irrespirable....

1 comentario:

  1. Sinceramente me parece increíble la falta de respeto al prójimo. No solo por no cumplir con la ley, sino por no cumplir con la ética social.
    De todas maneras tengo la esperanza que dicho comportamiento sea por ignorancia y no por omisión de los daños que provoca el cigarrillo no solo al fumador activo, sino también al pasivo.
    Beso grande, Christian.

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